Un hombre se quiere pasar de gracioso, haciéndole bastante incomoda la actuación a uno de esos artistas callejeros, que se hacen pasar por estatuas a las que les dejas dinero y hacen algún tipo de performance para ganarse la vida. Al sujeto en cuestión se le hizo fácil trolear a uno de ellos al punto de meterle el dedo húmedo en la oreja, simplemente chequen la reaccion del artista callejero.



